C. Una Comunidad con inteligencia  emocional y asertividad

Para lograr el desarrollo holístico de un niño no basta con tener una buena metodología, esta educación debe implicar la participación y el crecimiento personal de todos los sujetos que interactúan involucrados.


La agrupación de los niños en forma heterogénea dentro del aula enriquece el aspecto social, las aula son más parecidas a un ambiente del mundo real donde no están las personas agrupadas por edades esto favorece el interaprendizaje y el compañerismo, pues los niños menores aprenden de los mayores mientras los mayores comparten, protegen y enseñan a los menores. Por otro lado el trato entre los niños y el adulto es totalmente horizontal y de respeto basado en el refuerzo y aliento de las conductas positivas. Los niños aprenden desde muy pequeños aprender a expresar sus sentimientos y necesidades, así como a ser escuchados, además de trabajar en la solución de los conflictos y el asumir con responsabilidad las consecuencias de sus acciones.

La guía Montessori ha de mantenerse siempre atenta para reconocer y detectar los procesos por los que discurrirá la mente absorbente del niño (esa capacidad maravillosa y única que le permite adquirir conocimientos sin esfuerzo), y para identificar sus períodos sensibles (aquellos que predisponen al niño a ponerse en relación con el mundo externo, a través de los sentidos y de un modo excepcionalmente intenso). El descubrimiento de lo anterior le dará la clave para potenciar todas las áreas de desarrollo del niño.
La guía debe estar consciente que su labor principal está en lograr la independencia del niño y su equilibrio emocional, desterrando el propiciar dependencias, sobreprotección o permisividad. Su misión debe ser prepararse permanentemente en su desarrollo espiritual y en sus habilidades de comunicación para mantener una conducta asertiva siendo un modelo coherente que el niño aprecie y quiera imitar

Los padres son una pieza clave en el proceso de aprendizaje y, en tal virtud, adquieren un compromiso de participación y colaboración cuyo objetivo es lograr coherencia entre la casa y la escuela. Mediante las observaciones programadas en el aula, podrán tomar acuerdos y decisiones en conjunto con las guías, así como el acompañamiento de las actividades complementarias para padres ayudan a consolidar una identidad familiar de integración a la comunidad educativa. Su participación en los talleres durante el año les permite obtener herramientas concretas y prácticas para desarrollar las habilidades de comunicación que generen un clima armonioso en el hogar, coherente y acorde con nuestra filosofía y propuesta educativa.

En nuestra comunidad educativa; es importante el desarrollo de habilidades de comunicación y asertividad ya que ellas son el complemento para una convivencia democrática y de paz. Por ello llevamos a cabo los programas desarrollados por Michael y Terri Quinn de apoyo eficaz a las familias, mejorando el clima escolar, laboral y familiar.